Con tristeza nos enteramos de la muerte del camarada Pierre Broué. ¡Cómo no acordarme del primer libro que cayó en nuestras manos (en el que toda una generación que comenzaba a luchar contra la dictadura franquista aprendió)! Fue le bautismo teórico y militante de nuestra generación. El libro escrito con Emile Témine: La Revolución y la Guerra en España. Fuera de las escuelas y de las cátedras universitarias nos enteramos de que no fue una guerra civil, que lo que sucedió en España durante 1931-1939 era una revolución; que lo que vino después fue un golpe de estado y la traición estalinista de nuestra revolución.

Pierre Broué además de militante trotskista, además de revolucionario fue un historiador marxista que intentó buscar la verdad histórica de las distintas revoluciones ocurridas. Por eso hoy quiero recordar al historiador que nos ayudó a militar que nos enseñó tantas cosas del movimiento comunista. Pero también nos enseño que si eran verdad las palabras de Trotsky cuando nos hablaba de “moral”; una moral muy distinta a la doble moral burguesa basada en la hipocresía. Nuestra moral, como demostraron hombres de la Oposición, como nos enseñó el mismo P. Broué se basa en el sacrifico, en la abnegación, en la solidaridad con los oprimidos. ¡Hablamos de otro tipo de justicia! Muy distinta a la burguesa.

El historiador investiga los hechos y saca las conclusiones teóricas y políticas. Esto es lo que hizo P. Broué en todos sus libros. Buscó siempre la realidad en contra de la mentira. Desde la filosofía y desde la ciencia siempre se escribe “en contra de”. Había que desenmascarar al estalinismo, había que destruir la mentira burguesa de que “no existe diferencia entre Stalin y los viejos bolcheviques”. Había desenmascarar la ideología de que si Trotsky hubiera vencido hubiera sido peor. Por esto mismo la historia se ha de rescribir.

Los libros de P. Broué buscan la realidad. La oposición en los países del “bloque estalinista” donde los revolucionarios desde Polonia, Hungría.... se enfrentaron a la casta burocrática que dominaba en aquellos países de economía planificada, pero sin democracia y sin control obrero. Aquellos países en donde los revolucionarios querían profundizar en el socialismo mediante el control obrero. Tal es lo que nos relata P. Broué en El Partido Bolchevique.

O también buscando la verdad de las revoluciones y estudiar por qué fracasaron. No sólo con la revolución española a la que además del libro ya mencionado dedicó otra obra no traducida al castellano: Stalin y la revolución española. O la obra dedicada a la Revolución Alemana (1923).

Reivindicar a Trotsky

Pierre Broué después de treinta años de trabajo investigando publica la biografía de Trotsky. Una vez abiertos los archivos de Harvard, e incluso abiertos los de la antigua KGB se enfrasca en uno de sus más importantes proyectos: la recuperación histórica y política del “Viejo”. Hasta ahora calumniado, vilipendiado e incluso “borrado” de la historia, Trotsky debía ser recuperado para las nuevas generaciones. Pero no simplemente para tener un “mito”, un “mártir”. Trotsky debe ser recuperado por lo que significó para el movimiento obrero y para el comunismo internacional. El amigo y compañero de Lenin, el dirigente máximo del Ejército Rojo y vencedor ante la reacción blanca. El estadista que junto a Lenin y toda la vieja guardia bolchevique intentaron construir el primer Estado obrero.

Pero también el que construye la única alternativa a la degeneración a la monstruosidad de lo que iba a significar la máquina estalinista. Una alternativa que se plasmó en la Oposición de Izquierda y que fue capaz de desarrollar un programa político y de estado a la casta burocrática y defender la revolución internacional frente al menchevismo del “socialismo en un solo país”.

El Trotsky de Pierre Broué es una biografía, no al uso, sino política. Una biografía que se encuentra a años luz de tantas otras y en particular de la escrita por Deutscher a la que critica a lo largo de la obra. Una biografía donde el mismo P. Broué va sacando sus conclusiones políticas e incluso delimita cuales fueron los errores de la posición de Trotsky.

Pero al mismo tiempo el Trotsky de P. Broué echa por tierra determinadas tergiversaciones o calumnias que el estalinismo se encargó de propagar. Así la ruptura con Lenin en 1903 que fue organizativa en relación con el periódico Iskra. En la polémica Trotsky se encuentra del lado de los mencheviques Akserod y Vera Zaussoulitch a los que defendió ante el intento de Lenin de sacarlos de los puestos de dirección del Iskra. Esto fue entendido por Trotsky de una forma que le separaba de Lenin. Ahora bien, detrás de esto se estaba fraguando la ruptura entre bolcheviques y mencheviques. Ruptura que explica bien P. Broué (pg. 77 de la edición francesa). Trotsky rechazaba la ruptura y adoptaría una postura “conciliadora”, pero la colaboración con el menchevismo duraría apenas un año, como bien dice Alan Woods en su Bolchevismo, el camino a la revolución: “En oposición a la calumnia estalinista de que Trotsky fue un menchevique desde 1903 en adelante y a partir de ese momento permaneció fuera de ambas fracciones hasta 19017. Políticamente, Trotsky estuvo mucho más cercano al bolchevismo, pero, organizativamente, tenía la ilusión de que era posible unir ambas alas del Partido”.

Trotsky después del congreso de 1903 quedó solo. Pero dicha soledad le lleva a estudiar el problema ruso y a entrar en contacto con la socialdemocracia europea. Son los años de Nuestras tareas políticas, pero también los del encuentro con Parvus y los primeros esbozos de lo que luego sería un de sus fundamentos teóricos y políticos: la teoría de la Revolución Permanente. “Parvus aportaba a Trotsky su visión mundial, la idea de que la guerra ruso-japonesa marcaba el principio de una serie de crisis, abría la perspectiva de la revolución rusa y de una guerra mundial” (p. 92 de la edición francesa). Por dicha razón en 1904 Trotsky se consagró al estudio y análisis de la situación rusa; pero sólo la práctica le llevaría a sentar las bases teóricas y políticas de su concepción política. Una práctica en la que él junto con el movimiento obrero de San Petersburgo serían los protagonistas de 1905.

No quiero alargarme en la biografía. Lo que Pierre Broué nos enseña es que de la vida de un revolucionario se pueden sacar conclusiones políticas y al mismo tiempo lecciones que sirvan para las nuevas generaciones y que enciendan la llama de la revolución.

Pero la obra de Pierre Broué, mirada en su conjunto y no sólo la biografía de Trotsky tiene otro objetivo. Me estoy refiriendo a obras tales como Stalin y la revolución. El caso español, Historia de la Internacional Comunista. 1919-1943, o Comunistas contra Stalin, tienen otro objetivo mucho más amplio: el de demostrar que frente al estalinismo, frente a su terror existió una alternativa y por esto mismo a Stalin no le quedó otro remedio que exterminarla físicamente para llevar a cabo su contrarrevolución.

Rehabilitación de la Oposición de Izquierda

La calumnia estalinista no tuvo límites, desde el insulto personal a la mujer de Lenin hasta la tortura y la degradación personal. Por esto mismo no podía tener nada enfrente ya que como bien dice Broué al referirse a la Oposición: que estos últimos [los trotskistas] eran los únicos a la altura de aportar una repuesta global en cuanto a la orientación general del país, y proposiciones reflexionadas sobres problemas específicos importantes. Esto es precisamente lo que les condenó a muerte. Ser una alternativa era un crimen que los estalinistas no podían perdonar” (Los trotskistas de la URSS, ¿Alternativa al stalinismo?).

Gran parte de su Trotsky, de su Historia de la Internacional Comunista y, su último libro, Comunistas contra Stalin están dedicados a la rehabilitación de la Oposición de Izquierda; no sólo a esto sino también a recuperar la moral y el orgullo de esos militantes que sirvieron con toda la dignidad de un revolucionario a una idea posible y necesaria. Una dignidad que resurgió incluso en los peores momentos.

Broué relata toda esta historia tanto a nivel personal, en la memoria de Trotsky y de todo lo que significó para un solo hombre tal tarea. Una tarea que le llevó no sólo al exilio sino incluso a perder a los seres queridos: “En toda la historia de la Internacional no hay nada parecido a la persecución que sufrieron Trotsky y sus seguidores. Toda la familia de Trotsky fue aniquilada en este terror asesino” [Ted Grandt. Rusia, de la revolución a la contrarrevolución]. Incluso su lugarteniente, su hijo Led Sedov fue asesinado en un hospital de París; Trotsky recibió la noticia ya en Coyoacán, por un momento decayó, pero levantó la mirada y vio a su mujer y dijo: “la vida es bella”... y continuó trabajando hasta el último aliento.

Broué en su Historia de la Internacional Comunista estudia lo que significó dicha organización para el movimiento comunista. Es aquí también donde nos relata lo que significó la Oposición al nivel internacional. Una Oposición que dio un programa a la revolución mundial y que se enfrentó al menchevismo del “socialismo en un solo país”. Que llevó sus propuestas al seno de la ejecutiva de la Internacional, como todo el debate sobre la Revolución china (1925-1927).

Broué en sus distintas obras nos relata todo el proceso de las distintas oposiciones que se dieron a la política del “socialismo en un solo país”. Lo que significó el debate sobre la Revolución mundial y que llevaría a la “estalinización” de la Internacional.

Pero quizás donde se ve mejor el homenaje a dicha Oposición sea en el último libro de Broué (Comunistas contra Stalin”). Un libro escrito ya después de ver distintos archivos, pero en particular los archivos del KGB. Libro escrito con pasión, pero sin sentimentalismo. Libro que ya desde su introducción dedica incluso a la memoria de todos aquellos oposicionistas (hombres y mujeres) que perdieron la vida luchando por el ideal. Libro dedicado a la dignidad humana y a la moral de todos aquellos que no desfallecieron ni siquiera en los peores momentos. Que supieron estar a la altura incluso guardando, en plena huelga de hambre, un minuto de silencio cuando recibieron la noticia de la caída de Zinoviev. ¡Estaban hechos de otro molde!

Es la historia de la Oposición. La de 1923 que es derrotada con la derrota de la revolución alemana, la Oposición unificada (Zinoviev- Trotsky) que es derrotada con la derrota de la primera revolución china y que su supuso la claudicación de Zinoviev y la expulsión de la URSS de Trotsky; y la Oposición bolchevique- leninista..

Es la historia también de varias generaciones. A la Oposición bolchevique- leninista se unen jóvenes de 20 años que ya no conocieron Octubre, pero que se unen a la única alternativa a la casta burocrática.

Una historia de aislacionismo. Ya que el primer paso de Stalin fue encerrar a la Oposición en campos. Y aquí se desarrolla el último episodio de enfrentamiento de recuperación de la dignidad. Y donde se ve la moral de los revolucionarios. El mayor ejemplo se circunscribe al campo de Vorkuta

En dicho campo los presos viejos- bolcheviques, bolcheviques-leninistas, decistas emprenden una “huelga de hambre” para reivindicar sus derechos: “la separación de los presos políticos de los criminales, la aplicación integral de la legislación del trabajo, el derecho de los prisioneros a comprar los productos alimenticios, el derecho para los matrimonios de vivir juntos,,,”

¿Cuál fue la reacción de la casta burocrática?. Pasar del engaño al asesinato masivo En principio se produce la victoria de los presos ante los guardias del NKVD. Pero poco más tarde comienzan los asesinatos. Una de las presas (Moussia) nos deja el siguiente testimonio: “La fábrica de ladrillo había reunido bajo su techo deteriorado lo mejor de la élite creativa de los campos, el pueblo de los espíritus orgullosos y valientes. Con sus argumentos y su entrenamiento, su capacidad para dar las respuestas lógicas, a veces proféticas, habían aportado un dinamismo de vida en la existencia estática, intolerable de este glaciar increíblemente salado y lleno de enfermedades....Se apresuraban a comenzar su viaje aclamando el aire puro, la ruta blanca y la esperanza de una nueva vida[...]. Una hora más tarde, como un árbol del que se ha cortado las raíces, un cadáver cae. Después de él toda la línea de hombres y mujeres, como nudos mal hechos, recubiertos y aplastados por los cadáveres que le siguen en la fila[...] Sus cantos, sus espíritus, su vida, todo era aplastado, todos abatidos”.

Hoy gracias a revolucionarios, a historiadores como Broué podemos recuperar la historia, pero como un modelo a seguir. Para sacar las enseñanzas necesarias que nos permitan continuar la lucha por el socialismo y por la revolución.