En el mes de diciembre, durante el paro patronal, nuestro compañero Jorge Martín visitó Venezuela y tuvo la oportunidad de entrevistarse con dirigentes sindicales de diferentes zonas del país. Publicamos a continuación un extracto de la entrevista quEn el mes de diciembre, durante el paro patronal, nuestro compañero Jorge Martín visitó Venezuela y tuvo la oportunidad de entrevistarse con dirigentes sindicales de diferentes zonas del país. Publicamos a continuación un extracto de la entrevista que realizó a Stalin Pérez, dirigente sindical del estado de Carabobo.

En nuestra web se encuentra el texto íntegro de esta entrevista, así como la que realizó a Mario Guerra, secretario general del Sindicato de Trabajadores de RUALCA y que por motivo de espacio no hemos podido publicar en este número. También puedes encontrar el artículo que Jorge Martín escribió sobre la situación en Venezuela.

Soy Stalin Pérez Borges, directivo del sindicato UTIPC, que agrupa a trabajadores procesadores del cigarrillo, que ahora tiene unos 180 obreros afiliados.

El Militante.— ¿Cuál es tu opinión sobre al actual “paro”?

Stalin Pérez.— Este es un cierre patronal al igual que los tres paros anteriores organizados en contra de este Gobierno por parte de la federación de los empresarios, Fedecámaras, y por el comité ejecutivo de la CTV, mas no por la mayoría de los sindicatos de clase y democráticos que aún son miembros de la CTV. Es un paro netamente patronal que busca, como los otros y como el golpe de abril, derrocar a Chávez de la presidencia de la República e instalarse ellos de nuevo, tal y como estuvieron gobernando durante 43 años, alternándose los principales partidos de la burguesía venezolana.

EM.— ¿Cuáles serían los sindicatos más importantes de la CTV que se han declarado en contra de este paro?

SP.— En contra del paro están la federación eléctrica que agrupa a más de 24 sindicatos, todo el sector del transporte, los trabajadores del Metro, los trabajadores de las industrias básicas, donde está la mayor concentración obrera del país, ubicados en el Estado de Bolivar en Guyana, los trabajadores de comunicación, los trabajadores de las hidrológicas. La mayoría de los trabajadores de producción petrolera también están en contra del paro, si bien es cierto que hay empleados, particularmente los de nómina ejecutiva que se han impuesto a muchos para sumarse desde abril a la conspiración que hay para sacar a Chávez de la presidencia de la República. Y también los sindicatos más importantes de Valencia, que es la principal zona industrial manufacturera de Venezuela están en contra del paro, por ejemplo los sindicatos de General Motors, de Ford, de Firestone, todo el sector del caucho, metalúrgicos, la mayoría de sindicatos de alimentación, el sindicato de la salud, y así te podría seguir enumerando organizaciones que están en contra del paro. También los sindicatos de la Polar, que es uno de los grupos empresariales privados más importantes del país, y de cinco empresas que tienen en Valencia, cuatro sindicatos están en contra del paro, y la Polar de Caracas que produce cerveza también lo está. Entonces está claro en los hechos que este es un paro impuesto por la patronal. Los patronos cierran las puertas durante estos días y no permiten que los trabajadores accedan a las empresas en contra de su voluntad y la de sus sindicatos. En el caso de nuestra empresa no la han logrado parar ninguna de las tres veces ni tampoco ahora. Seguimos funcionando.

EM.— Entonces la falta de suministro de gasolina, ¿ha sido la consecuencia del sabotaje de los directivos?

SP.— Sí, allí han cometido hasta crímenes ecológicos para impedir que la industria arranque. Han abierto válvulas de las tuberías que transportan petróleo a las refinerías, se ha derramado cantidad de petróleo, han quitado las claves en los centros de distribución de gasolina para que el proceso, que está automatizado, se detenga. En la mayoría de las refinerías, después de tres o cuatro días han logrado restablecer la distribución de gasolina. No debe quedar la menor duda de que este es un paro organizado por la patronal. Por ejemplo tenemos la situación de los trabajadores petroleros del Palito. Como en la vez pasada, allí el gerente fue el que paró, entonces los trabajadores se prepararon para que eso no volviera a ocurrir. Desde unos días antes de que se iniciase el paro, ellos tomaron control de las cabinas de mando automatizado para impedir que ningún empleado las saboteara. Ellos se mantuvieron trabajando y hasta incluso con turnos de 48 horas. También tomaron control de las comunicaciones, con lo cual lograron captar lo que hablaban los directivos que trataban de sabotear la comunicación. Esta situación se mantuvo durante una semana, pero ahora han tenido que bajar la producción porque ya no hay sitio donde almacenar el combustible.

EM.— En alguno de vuestros volantes habéis planteado la consigna de “fábrica cerrada, fábrica tomada”, ¿eso se ha llevado a la práctica en algunas empresas?

SP.— Esta es una consigna que incluso ya estuvimos manejando en el paro anterior. Hay ya indicios en algunas empresas en los últimos días.

EM.— ¿Cuál fue la respuesta de los trabajadores y del pueblo en general aquí en Carabobo durante el golpe de estado de abril?

SP.— Este fue un golpe un poco atípico en el que el alto mando militar y los golpistas impusieron la salida del presidente y luego leyeron una supuesta renuncia, entonces la población quedó desarmada (...) Al día siguiente, la gente empezó a reaccionar, al analizar que no habían visto a Chávez con su propia voz renunciando y además estaba desaparecido. Además al ver los desmanes que empezaron a cometer contra el Gobierno, incluso intentaron quemar la embajada cubana y los linchamientos de alcaldes, gobernadores y otros actos que prepararon las bandas fascistas que tiene la oposición, el pueblo empezó a enardecerse. En la tarde del 12, cuando están juramentando el gabinete en el salón del Palacio de Gobierno, con toda la gente que les apoyaba, que son los mismos que gobernaron anteriormente, es decir, los dueños de las fábricas, personalidades ligadas a hechos de corrupción en el pasado, entonces la gente comenzó a salir, por su propia iniciativa. Empezó la rebelión desde el viernes a las 8 o 9 de la noche en los cerros de Caracas. Ya a las 10 de la noche, empezó a darse la rebelión de la guarnición que está apostada en Maracay y al día siguiente, el sábado 13, toda la población salimos a la calle. Nosotros jugamos un papel clave aquí en Valencia. Como no había acceso a la radio empezamos a sacar los volantes que se repartieron por toda la ciudad, llevamos el equipo de sonido y nos concentramos junto con un sector del movimiento estudiantil al frente de la Brigada 41, ubicada aquí en Valencia.

EM.— ¿Cuáles son en tu opinión las medidas que se deberían tomar para proseguir con el proceso revolucionario?

SP.— En primer lugar los trabajadores y los revolucionarios tienen que estar en la calle movilizados, que es la única manera de detener a los sectores golpistas y cualquier determinación que puedan tomar, y obligar al Gobierno a hacer las cosas. El Gobierno ha permitido mucha impunidad. Del 11 de abril los únicos que quedan presos son de sectores que apoyaban al gobierno, que son presentados por los medios de comunicación como los asesinos de Puente Llaguno. Creemos que debe cesar la impunidad, debe haber cárcel para todos aquellos que se ha comprobado que han participado en acciones de sabotaje o golpistas. El gobierno debe detenerlos. En el caso del sabotaje de PDVSA ya se conocen algunos de los responsables y nosotros pensamos que deben ser detenidos, destituidos de sus puestos. Igualmente hay que tomar algunas medidas en relación a los medios de comunicación. Nosotros estamos planteando control social de los medios de comunicación, por parte de organizaciones de los trabajadores y populares, no con la intención de coartar la libertad de expresión, sino para que cese la desinformación, la mentira, las campañas de odio que están generando los medios de comunicación.

(...) En relación al sector bancario nosotros proponemos que el Gobierno debe estatalizar ya los bancos ante la medida que tomaron el lunes de trabajar en horario limitado, lo que en la práctica equivale a un corralito. No puede ser que la banca privada tome medidas de ese tipo sin que haya una crisis financiera que las justifique, a espaldas de los organismos que controlan la banca.

También ante la situación de sabotaje y los perjuicios que eso va a causar a las exportaciones petroleras, nosotros proponemos por lo menos que el Gobierno debe decretar una cesación al pago de la deuda externa.

En resumen, lo que proponemos es cárcel y castigo a los militares golpistas y directivos saboteadores, control social de los medios de comunicación; si la banca sigue conspirando, que el Gobierno tome el control de la banca y que haya una moratoria del pago de la deuda externa. Y todas estas medidas sólo se pueden imponer y aplicar si los trabajadores y el pueblo permanecen en la calle como lo hemos venido haciendo todos estos días.

EM.— Además de estas medidas concretas e inmediatas, en vista de que los empresarios están saboteando la economía del país, ¿crees tú que habría que avanzar hacia el control por parte de los trabajadores de los medios de producción privados y públicos?

SP.— El proyecto bolivariano que encabeza Chávez cada vez se ve más acorralado, porque las medidas que ha tomado como la Ley de Reforma Agraria atentan contra los intereses de la burguesía. El camino que debería tomar tiene que ser ese, expropiar a los dueños de tierras y los dueños de fábricas, o si no esta revolución va a sufrir un duro golpe. Nosotros creemos que la única garantía de que haya trabajo y bienestar social va a ser que los trabajadores gobernemos, el socialismo. Bajo el capitalismo, por muy buena intención que tenga Chávez, por mucha voluntad que tenga para enfrentarse a quien se le opone, por la vía del capitalismo, no vamos a salir de esta crisis que vive el país.

EM.— Por último, ¿qué mensaje enviarías a trabajadores y sindicalistas que están observando este proceso desde fuera del país?

SP.— En primer lugar decir que aquí hay un proceso que apunta hacia una revolución y la mejor manera es que la juventud y las organizaciones revolucionarias del mundo ayuden haciendo la revolución en su propio país. Hay que enfrentarse duramente al capitalismo, que ahora en esta etapa de globalización los trabajadores tenemos los mismos problemas, los mismos patronos y la misma política impuesta por las mismas organizaciones multilaterales que controlan la economía a nivel mundial. Entonces nuestro objetivo tiene que ser común. Los jóvenes y el movimiento antiglobalización que se ha dado en diferentes partes del mundo, apuntan hacia la unidad de nuestras fuerzas para derrotar al capitalismo. En Venezuela, aún con algunas falsas ilusiones del pueblo que está movilizado, existe la posibilidad de que la juventud y los trabajadores, más temprano que tarde, sepan que sólo la acción revolucionaria de las masas podrá conducir hacia el socialismo.

EM.— Vosotros también estais en el Bloque Sindical Clasista y Democrático

SP.— Sí, el Bloque agrupa a los más importantes sindicatos del Estado que son clasistas y democráticos y es un movimiento que ya se empieza a extender a otras partes del país. Nosotros nos organizamos sobre la base de enfrentar a la burocracia, de que se ejerza la democracia sindical en las centrales. Aquí hubo unas elecciones del comité ejecutivo por la base en la federación por primera vez en la historia y quizás por primera vez en el mundo. Pero eso se produjo en un proceso de mucho fraude y por eso se logró imponer la actual directiva de la CTV; fue producto no de la voluntad de los trabajadores sino del fraude. Aquí por ejemplo en el sector de construcción y de educación, sectores en los que claramente los trabajadores no votaron, sino que fueron los burócratas los que pusieron los votos. Las elecciones ni siquiera fueron avaladas por el Comité Nacional Electoral, faltan muchos recuentos y a pesar de todo, ellos se declararon como vencedores. A todo esto se unen los muchos errores que cometió el sector que apoya al Gobierno. Tenían dudas de participar en las elecciones, se presentaron a última hora, cambiaron el candidato a los pocos días del proceso. Mientras que el que ahora es presidente, que es un viejo mafioso sindical que proviene del sector petrolero, donde cobraba para dar empleo, logró agrupar al frente que le apoya y que ahora está al servicio de los empresarios del país.


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